viernes, 17 de julio de 2026

Última guerra civil española - 90 años

 

      Cómo olvidar aquellas imágenes de un padre abrazando al asesino convicto de su hijo, al final del juicio, susurrándole que le perdonaba, en medio de las lágrimas de casi todos los presentes en la sala, jueza incluida, culpable incluido. Cómo no estremecerse a día de hoy al recordar el acto de amor más propio de un santo mostrada por aquél hombre, cercano a la vejez, en un país donde los actos violentos a punta de pistola no parecen remitir. 

      Aquí, en el solar ibérico, parece que es imposible no ya perdonar, sino pasar página de sucesos infames con los que se manejaron hermanos entre sí. De un rincón ideológico y del otro, aún siguen pululando quienes siguen moviendo las ascuas para que no haya entendimiento, ni compresión de lo ocurrido o de sus causas y, ni mucho menos, una reconciliación de verdad, de corazón. Algún interés espurio habrá en que las cosas sigan así.

Alegoría de la Concordia (interpretación de MGM)

      Cualquier intento de exponer visiones nuevas sobre aquel aterrador conflicto, o simplemente de compartir reflexión que se aleje de los puntos de vista tradicionales - los tuyos eran los malos, los míos eran los buenos - será atacados con saña cual se les fuera la vida en ello. Basta recordar la cancelación de un coloquio en tierras hispalenses por la activa oposición al título sobre el cual se presentaban el ciclo de conferencias por el paso atrás dado por algunos de los participantes, a pesar de conocer de antemano el programa, el resto de invitados, y las explicaciones ofrecidas.

      A noventa años vista, no hay duda de quiénes se alzaron, quiénes sufrieron, quiénes perdieron y quiénes perdieron la puñetera guerra - de los bandos que se formaron. Y más allá de los aconteceres de las personas, en el conflicto triunfaron el miedo, el odio desbocado, las ansias de venganza, el resentimiento, el revanchismo, la imposición y el dolor -  inmenso dolor. Y fueron derrotados el respeto, la dignidad, la caridad, las búsqueda del bien común, la compasión, la magnanimidad y la verdad.

      La anhelada reconciliación llegó forzada por las circunstancias y no parece haber sido suficiente para enterrar de una dichosa vez el hacha de guerra - dialéctica esta vez. Cuán poco parece que hemos aprendido. Cuán difícil está resultando sanar aquellas heridas. Cuanta oposición a que ésto sea así. 

      Hoy, al igual que ayer, sólo queremos expresar nuestro deseo: ¡que impere la concordia entre los españoles de una vez!



Notas:    

1) Foto tomada con Xiaomi Redmi Note 13 Pro, editada con Microsoft Fotos y Windows Paint.

2) Para la confección del texto de esta entrada no se ha usado ninguna inteligencia artificial/generativa.


1 comentario:

  1. Unión de corazones. Con la pasión española uno pensaría que la concordia sería más fácil. Sin embargo, parece que funciona a la inversa, parece que la pasión en vez de capacitar para amar, capacita para el odio.
    Espero que llegue el día en que exista concordia entre todos los humanos, españoles incluidos.
    Impresionante alegoría y personificación de la concordia. Gracias MGM por semejante obra de arte.

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