... lanzó el ancla un navegante.
El lugar de su último y eterno reposo.
Allí congregados en silencio,
entre cantos de pajarillos y poemas de un viejo poeta sufí.
Entre recuerdos, sin mediar palabra,
de veleros en mares con borreguillos;
un abrazo al encontrarnos;
consejos de vida con un café bien servido;
el propósito inalterable se ser útil a los demás,
ayudándoles a su despertar;
mentor recorriendo caminos en busca de la Verdad,
nunca aquéllos infructuosos.
Y te llegó el momento de zarpar,
dejando este mundo atrás.
Traspasando las limitaciones a los humanos impuestas,
inmerso en un sueño junto a la Eternidad.
Notas:
1) Foto tomada con Nikon Coolpix L830, editada con Microsoft Fotos y Windows Paint.
2) Para la confección de esta entrada (texto e imagen) no se ha usado ninguna inteligencia artificial/generativa.



