Quizás no haya sido gran cosa. Un grupo abigarrado de ciudadanos inundando plaza y calle céntricas de una villa de tamaño creciente, por las que ya es imposible avanzar, a los pies de un castillo que vivió otros momentos históricos. Un motivo común los reunió allí y, a buen seguro, era independiente de las particularidades ideológicas que cada uno hubiera traído consigo.
Podría parece evento de poco fuste, dada la magnitud de los acontecimientos, se oye comentar en la plaza. Pero no, no es así. Todos sabemos que era irrenunciable el estar allí para, a través de la presencia en tarde calurosa, transmitir el apoyo a la española ciudad al otro lado del estrecho e infundir ánimos en un pueblo con voluntad de resistir. Mensajes que llegarán sin necesidad de telequinesis, porque van de corazón a corazón.
El azul atardecer ha querido retrasarse hoy para ofrecernos algo más de luz, presagio de la esperanza. El cielo limpio, oscureciendo con parsimonia. Las banderas española y "caballa" se alzan, galanas, y todos, todos, con la sensación de haber puesto un granito de arena, aunque minúsculo, para a quienes competa busquen una solución digna a este monumental desaguisado.
Y, por favor: esta vez, dejemos todos los politiqueos aparte.
Notas:
1) Foto tomada con Xiaomi Redmi Note 13 Pro, editada con Microsoft Fotos y Windows Paint.
2) Para la confección del texto de esta entrada no se ha usado ninguna inteligencia artificial/generativa.




